NBA Las incógnitas de la suspensión

Oficialmente, la crisis del coronavirus ha paralizado al mundo del deporte y el baloncesto no ha sido una excepción. Algunas de las competiciones más importantes del mundo como la NBA, la Euroliga, la Liga Endesa o todas las competiciones organizadas por la FIBA han sido suspendidas de forma indefinida o como mínimo se han aplazado sus jornadas más inmediatas como medida de prevención para evitar una mayor expansión del COVID-19.

Esta situación puede provocar graves consecuencias económicas, aunque a costa de preservar la salud de deportistas, empleados, periodistas, aficionados, etc. Por ejemplo, en la NBA estaban dispuestos a continuar con su temporada disputando sus próximos partidos a puerta cerrada. De hecho, el debate estaba entre equipos que querían suspender la campaña y franquicias que apostaban por seguir sin público. Los únicos que preferían continuar jugando con gente en las gradas eran los New York Knicks según la información de Adrian Wojnarowksi, periodista de ESPN.

Sin embargo, la noticia del positivo de Rudy Gobert, pívot de los Utah Jazz, por coronavirus declaró el estado de alerta en la NBA, que apostó por suspender la competición. Todos los jugadores, presenten síntomas o no, deberán estar al menos dos semanas en cuarentena y se seguirá muy cerca el estado del resto de los jugadores de los Jazz como el de sus rivales en los últimos 10 días: Raptors, Knicks, Celtics, Pistons y Cavaliers. A ellos habría que unirles otra decena de equipos que se midieron a los rivales del conjunto de Salt Lake City y que por tanto, tuvieron un posible contacto ‘indirecto’ con Gobert: Sixers, Pacers, Thunder, Hawks, Wizards, Bulls, Spurs, Nuggets, Mavericks y Bucks. Y no sólo los jugadores, también los árbitros, cuerpo técnico, periodistas y demás trabajadores involucrados. A pesar de que la NBA habría dado permiso a los equipos para continuar con sus entrenamientos, tal y como confirmó el propietario de los Dallas Mavericks, Mark Cuban, la mayoría de las organizaciones están optando por cerrar sus instalaciones y mantenerse a la espera de que la situación se aclare un poco más.

Algo similar sucede en el baloncesto europeo. El contagio de Trey Thompkins, ala-pívot del Real Madrid, ha levantado el riesgo en numerosos equipos. Además de sus compañeros de vestuario y los de la sección de fútbol del club blanco, pues comparten algunas áreas en su Ciudad Deportiva, el Madrid se midió a ASVEL Villeurbanne en Euroliga (y estos posteriormente al Le Mans en liga francesa) y al Casademont Zaragoza (quienes más tarde se cruzaron con el Lietkabelis lituano en la Basketball Champions League) después de su polémico viaje a Milán, una de las zonas de mayor riesgo para el contagio. Y por si fuera poco, algunos jugadores del Real Madrid se saludaron con jugadores de Movistar Estudiantes y Barcelona con motivo del duelo entre ambos equipos.